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PiServer con Docker – Parte 2: ¿Qué es Docker? Ventajas, componentes, tipos de Dockers e instalación.

Hemos visto en nuestro último artículo cómo instalar la última version de Raspberry Pi OS en una Raspberry, de forma que quede lista para funcionar como servidor. A partir de ahora vamos a ver cómo instalar varios programas que harán que nuestra Raspberry se convierta en un magnífico servidor doméstico. Sin embargo vamos a instalarlos de una forma un poco especial. En lugar de instalar los programas directamente en el sistema operativo, vamos a usar Docker para meter cada uno en un contenedor separado para que…

Espera, espera. ¿Por qué te complicas tanto la vida? ¿Para qué me va a interesar hacer cosas raras con los programas que vamos a instalar si al final el objetivo es simplemente que funcionen? ¿No podemos simplemente instalarlos y ya está? Hay que ver cómo te gusta retorcer las cosas, majete.

Si no tuviera sentido no estaría aquí dando la chapa y estaría escribiendo sobre otra cosa, Usuario Anónimo. En realidad, sobre todo en servidores, tiene mucho sentido usar Docker en lugar de instalaciones directas de los programas. En este artículo vamos a ver, en primer lugar las ventajas de usar Docker respecto a hacer instalaciones directas para montar un servidor. Luego analizaremos qué tipos de Dockers son los más adecuados para su uso en pequeñas instalaciones y por último aprenderemos a instalar Docker tanto en una Raspberry como en un servidor Debian.

Vale... lo que quieras, pero ¿Qué demonios es eso de docker?

Tiene razón. Debería haber comenzado por ahí. Hazte la imagen mental de que Docker es como un conjunto de archivos empaquetados, sólo que con la característica de que tienen todo lo necesario para que funcione la aplicación que quieres usar (y cuando digo todo lo necesario me refiero a TODO. Archivos, dependencias, librerías, configuraciones, etc…). En lugar de hacer la instalación de la aplicación, haces la instalación de ese docker en concreto, y si lo has hecho correctamente, todo debería funcionar exactamente igual que haciendo la instalación de la forma «tradicional».

Que sí. Vale. Hurra por empaquetar todo, pero ¿Eso de qué me sirve? Si me estás diciendo que al final va a funcionar todo igual. Sigo preguntándome para qué te complicas tanto la vida. 

Te voy a poner varios ejemplos en los que vas a ver claro que instalar de esta forma las aplicaciones en un servidor tiene su utilidad.

1) Ventajas de usar Docker en un servidor.

Caso 1: Aplicaciones separadas que requieren versiones diferentes de componentes del sistema (Gestión de dependencias)

Imagina que, por ejemplo, quieres instalar en un único equipo dos aplicaciones que actúen como servidores independientes, por ejemplo, un servidor de Nextcloud y un servidor de OSTicket (podrían ser otro tipo de servicios. Esto sólo es un ejemplo). Puede que la configuración que requiera uno de estos servicios sea diametralmente opuesta a la que requiere el otro. Por ejemplo, puede que uno necesite un componente de linux superior a la versión 8, pero el otro sólo pueda trabajar con versiones inferiores a la 7. En este caso no podrían coexistir las dos instalaciones en el mismo sistema. Docker resuelve este problema, porque cada una de las instalaciones se convertiría en completamente independiente de la otra al estar empaquetadas en dos contenedores distintos. Cada una podría tener sus componentes y ser incompatibles los de un contenedor con el otro, pero funcionar de forma independiente. Cada contenedor sólo debe preocuparse en satisfacer las dependencias de sus componentes, sin preocuparse de las dependencias de otros contenedores que corran en el mismo sistema operativo base.

Caso 2: Paradas, cuelgues o reinicios controlados de una única aplicación.

Imagina ahora que tenemos de nuevo dos aplicaciones en el mismo hardware. Ambas usan el servidor Apache y hemos hecho cambios en una de ellas, pero hemos metido la pata hasta el fondo y ahora, por el motivo que sea, el servicio apache no arranca. Si hubiéramos hecho la instalación de las dos aplicaciones sobre el mismo servidor sin «empaquetarlas», ambas se verían afectadas por la incidencia y ninguna de las dos funcionaría. Con Docker, al correr cada una de forma independiente en dos servidores Apache independientes, lo que hagamos en una no interfiere nunca en lo que hagamos en la otra, por lo que nos podemos equivocar y estropear uno de los dockers pero el otro no se vería afectado en absoluto. Se habrá caído el primero y lo deberemos arreglar, pero el segundo ni se entera. Es más… podemos parar o reiniciar completamente uno de los Dockers y el otro simplemente seguiría funcionando sin preocuparse de lo que hubiera pasado fuera de su empaquetado. Al final, la única forma en la que un contenedor de Docker pueda afectar a otros es que esos contenedores compartan recursos (almacenamiento o tráfico de red). Por ejemplo, si un contenedor se pone a escribir datos en el disco sin parar y llena el disco, evidentemente puede poner todo el sistema en riesgo, pero supongo que entiendes que es un caso muy concreto y obvio.

Caso 3: Rollbacks controlados..

Ahora imagina que sólo tenemos una aplicación. Le hemos realizado una actualización pero descubrimos que esta nueva versión tiene un fallo crítico o no es compatible con ciertos componentes del sistema. En un entorno sin Docker, volver al estado anterior (rollback) puede llegar a ser complicado y arriesgado. A lo mejor tenemos que revertir cambios en todo el sistema y podríamos estar afectando a otras aplicaciones. Sin embargo, con Docker, podemos realizar rollbacks de manera controlada y aislada. Podemos volver a una versión anterior de la imagen de Docker de esa aplicación específica sin afectar otras partes del sistema. Esto nos daría tranquilidad a la hora de deshacer cambios (sabríamos que aunque tocáramos esa aplicación, el resto del sistema se mantendría estable).

Caso 4: Portabilidad

Si hemos desplegado nuestra aplicación en Docker, podremos llevarla junto con todas sus dependencias a cualquier otro equipo que tenga Docker instalado, ya sea en la nube o en un servidor local. Y esto en particular es algo que está muy bien. Por ejemplo, podemos probar nuestra aplicación en un entorno local y si vemos que funciona correctamente, luego podemos migrarla a entorno de producción o a una máquina en la nube sin tener que preocuparnos por configuraciones complicadas o diferencias en el sistema operativo principal de la máquina. Por ejemplo, podemos pasar una aplicación que ya está funcionando en un Debian a un Red Hat o viceversa. Y de nuevo… ¡¡Esto mola mucho!!

Caso 5: Escalabilidad

Esto es algo que viene derivado del caso 4. Imaginaos que tenemos una aplicación en producción (por ejemplo una página web). Funciona perfectamente, pero vemos que nuestra página ha tenido un éxito inusitado y cada vez entra más y más gente y nuestro servidor empieza a no ser suficiente para tramitar tantas peticiones. Las solicitudes de nuestros usuarios empiezan a ir más lentas e incluso se caen. La portabilidad de Docker nos permitirá migrar todo a un servidor más rápido de forma sencilla, otorgándole más recursos en un nuevo sistema.

Y para los más técnicos sólo una puntualización sobre este último punto: para escalar de forma eficiente hay más herramientas que facilitan esta labor y que no vamos a explicar en este artículo (como kubernetes). De momento no vamos a entrar en ellas.

Podría poner más ejemplos, pero creo que a grandes rasgos se entiende que en un servidor mola mucho tener las aplicaciones dockerizadas. Te da mucha libertad a la hora de cambiar la aplicación de servidor y el hecho de tener dependencias separadas puede resolver muchos problemas.

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PiServer con Docker – Parte 1: Primeros pasos hacia un servidor con Docker

Conectores de una raspberry

Hace ya unos cuantos años creamos en este mismo blog una serie de tutoriales para aprender a montar un servidor casero con una Raspberry. Empezamos aprendiendo a instalar Raspbian, que era de aquella el sistema operativo oficial para estos dispositivos, y después hemos ido montando sobre ese sistema un montón de «Servicios» para nuestro hogar. Pi-hole, un servidor de VPN, clientes de aMule y Transmision y hasta un servidor de Plex.

El tiempo ha pasado y han cambiado muchas cosas. Raspbian ha evolucionado y ahora se llama «Raspberry pi OS». Además ahora tenemos herramientas mucho mejores que nos facilitan mucho la vida a la hora de instalar y configurar el sistema, y tenemos tecnologías maduras que nos permiten montar todo de forma muchísimo más sencilla. Así que creo que es un buen momento de volver a explicar de nuevo todo lo que hemos montado de aquella. Seguiré enfocando estas guías a gente que está empezando en el uso de estos dispositivos y que no tienen ni idea de Linux (Creo que es la forma correcta de abordar este tema), por lo que os ruego a los expertos que me perdonen si me paro en exceso explicando comandos demasiado «basicos». Además también quiero introducir unos cambios muy importantes respecto a lo que hicimos hace unos años:

  • Vamos a adaptar estos tutoriales a las nuevas tecnologías y sistemas que han ido apareciendo en los últimos años.
  • Antes de ponernos a instalar cosas, vamos a aprender qué es docker, para qué sirve y cómo se usa (tendremos un artículo íntegramente de este tema)
  • Una vez que sepamos usar docker, vamos a emplearlo para instalar todo lo que habíamos instalado en los tutoriales anteriores (Sí… será como una repetición de esos mismos tutoriales pero usando docker).
  • Y una vez que sepamos montar todo lo que ya habíamos montado previamente ¿Por qué no aprender a instalar muchas más cosas en nuestro servidor?
Bueno... muchas más cosas no podrán ser. Una Raspberry es un dispositivo muy limitado y como le metas mucha caña seguro que acaba explotando. 
Raspberry sobre un macbook

Para tu información, Usuario Anónimo, todo ese software (sin dockerizar) lo he llegado a usar activamente, todo a la vez, en una mísera Raspberry Pi 2. Las Raspberrys actuales tienen más núcleos, más capacidad de proceso, más memoria y procesadores de 64 bits en lugar de 32 por lo que son mucho más potentes y pueden hacer más cosas a la vez. Aún así es evidente que no tienen las capacidades que pueda tener un ordenador completo moderno, pero sí que tienen potencia más que suficiente como para aguantar con todo esto y más.

En todo caso es importante indicar una cosa. Excepto este primer tutorial (Que está enfocado a la instalación del sistema operativo en una Raspberry), el resto de artículos podréis usarlos tal cual en cualquier instalación linux basada en Ubuntu o Debian. Así que lo que aprendamos aquí podremos aplicarlo a instalaciones más complejas.

¿Qué necesitamos para seguir el tutorial?

Para poder montar nuestro pequeño servidor vamos a necesitar lo siguiente:

  • Un ordenador (Da igual que tenga instalado Windows, Mac OS o Linux). Lo necesitaremos para acceder a nuestra pequeña raspberry porque a ésta ni siquiera le vamos a conectar un monitor. Trabajaremos con ella siempre de forma remota.
  • Una placa Raspberry Pi. Para los proyectos que crearemos, nos servirá cualquiera desde la Raspberry Pi 3 en adelante. Incluso una Zero 2 W nos podría servir (Ojo: una zero normal no nos serviría porque no soportaría un sistema operativo de 64 bits). Una sencilla búsqueda en Amazon os muestra algunas opciones.
  • Una tarjeta de memoria Micro SD que hará las veces de disco duro de nuestra Raspberry. Vamos a meterle bastante caña, así que intentad ponerle una decente (no la compréis en el bazar de al lado de casa. Coged una en una tienda de informática de confianza). Os recomendaría usar una de un mínimo de 32 GB de almacenamiento. Este enlace os da algunas opciones.
  • Necesitamos que nuestro ordenador pueda escribir en esa tarjeta de memoria, así que si no tiene un lector de tajetas compatible, necesitaríamos ponerle un adaptador USB que permita escribir en ella. Me refiero a algo como esto.
Adaptador usb-MicroSD
  • Os recomiendo encarecidamente conectar la raspberry con un cable de red directamente al router. Evidentemente no podremos hacerlo si usamos una Raspberry Pi Zero 2 W, pero si no es así, buscad un cable de red y hacedle un sitio a la raspberry al lado del router. Usad sólo la conexión WiFi de la Raspberry como última opción.
  • Para muchos de los proyectos que vamos a hacer, vamos a necesitar mapear puertos en el router que os otorga conexión a internet, así que tened a mano las credenciales de acceso al vuestro.
  • A colación con este último punto, voy a suponer que sabéis todo lo referente a direcciones IP (Sabéis qué es una dirección ip, qué segmento de IP’s estáis usando en vuestra instalación, etc…). Suelo detenerme en cada punto en este tipo de tutoriales, pero pararme a explicar qué es una dirección IP tal vez sea excesivo.

Es importante indicar que, con la excepción de este primer tutorial, el resto de lo que vayamos a aprender se va a poder aplicar tanto en una Raspberry como en cualquier otro equipo en el que hayáis instalado una distribución Linux (al menos las derivadas de Debian y Ubuntu).

Sin más preámbulos, vamos a ver cómo podemos instalar un sistema operativo optimizado para funcionar como servidor en nuestra Raspberry.

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Instalación de un servidor de RustDesk: la alternativa libre y gratuíta a Anydesk, TeamViewer y Logmein

Oficina tradicional

Desde que comenzó la pandemia de Covid19 allá por el 2020 muchas empresas han tenido que buscarse la vida para dar soporte a usuarios de ordenadores situados lejos de sus propias oficinas. El teletrabajo ha hecho que para mucha gente la oficina ahora sea su domicilio, y pese a que este hecho tenga consecuencias positivas tanto para los empleadores como para los empleados, también tiene algunas negativas.

Por ejemplo, los departamentos de IT de muchas empresas tienen ahora más cosas de las que ocuparse, ya que van tener que dar soporte a los empleados que están trabajando desde sus casas, y por qué no decirlo, esto ha supuesto un pequeño quebradero de cabeza en algunos casos. Cuando hay que configurar algo en el ordenador que usa el empleado es imprescindible que la empresa use alguna herramienta que permita visualizar y controlar remotamente la pantalla de ese equipo.

Uy, sí. Herramientas de esas en mi empresa las llevan usando hace años. Primero usaban LogMeIn. Luego empezaron a usar Team Viewer. Luego Anydesk. No sé por qué andan cambiando de software cada poco tiempo. 
Interfaz de rustdesk en pequeño

Algo similar ha pasado en casi todas las empresas. Incluso cuando tienes contratado algún software en el servidor y los desarrolladores necesitan acceder a él de alguna forma, acaban instalando alguna otra herramienta similar. El problema es que muchas de estas herramientas se han intentado vender con precios absurdamente elevados, incluso para las empresas (LogMeIn sobre todo), con lo cual poco a poco fueron entrando competidores con precios «menos exagerados». Algunos de ellos con el tiempo acabaron optando por la misma política de precios desorbitados (Team Viewer) y algunos otros han podido ofrecer precios mucho más razonables (como Mikogo o Anydesk), pero sin llegar a ofrecer nada que no ofreciera ya la competencia, por lo que no hay ningún software de este tipo que podamos decir que usa la gran mayoría de las empresas. Cada una va usando el software que ve más conveniente para esta labor o que más se ajusta a sus presupuestos.

Por mi parte siempre he distinguido dos tipos en esta clase de software: por un lado tenemos los programas que funcionan (mejor o peor) en una red local, pero que a la hora de conectarse a través de internet tienen serios problemas de acceso porque no están diseñados para acceder a ellos a través de internet (como VNC o el escritorio remoto de Microsoft). Y por otro lado tenemos programas que nos permiten conectar al equipo de forma remota a través de internet y dar soporte directo al usuario, como LogMeIn, Team Viewer, AnyDesk y similares.

Y básicamente en estas estábamos hasta que hace muy poquito entró un nuevo competidor en el juego que nos vino a ofrecer algo tremendamente rompedor.

Te veo venir. ¿Algo que no usa ni el tato? ¿Programa raruno? ¿Software libre quizá? ¿Algo que para instalarlo tienes que sacarte tres master en informática de sistemas?

Ehhhh… bueno… te concedo lo de raruno. El tema es que por fin se ha desarollado un software completamente libre que nos permite acceder a equipos de forma remota a través de internet, de forma muy similar a cómo lo hace Team Viewer o Anydesk. Mira, fijate en esta pantalla de anydesk.

interfaz de anydesk

Ahora mira esta otra pantalla de RustDesk (que es el software del que vamos a hablar en este artículo)

Interfaz de Rustdesk
¡Ay va! ¡Pero si parecen gemelos!

Si te fijas el interfaz es casi igual (Bueno… por qué no decirlo, muchos de estos programas tienen interfaces similares). Personalmente a RustDesk no le he echado en falta ninguna funcionalidad clave, así que todo esto unido a que es un software por el momento completamente gratis…

Espera, espera... ¿Por qué "por el momento"? ¿El programa se va a volver de pago?

Sólo en una parte que no nos debería afectar. Este software está aún en desarrollo. Según he podido entender, los desarrolladores tienen la intención de mantener gratuítas las funcionalidades que tiene Rustdesk en este momento (básicamente todas las cosas que podemos hacer con AnyDesk, por ejemplo). Pero al parecer están desarrollando también un interface web para controlar todos los dispositivos vinculados con nuestro servidor de Rustdesk, controlar los equipos que estén dentro del dominio de la empresa, etc… Ese interface por lo que he entendido va a ser una parte de pago, pero no es algo crítico ni mucho menos. En mi empresa pagamos (hasta ahora) religiosamente licencias de Anydesk y esa parte no se la he visto a Anydesk por ningún lado, así que puede estar interesante cuando terminen su desarrollo.

¡¡Quieto parao!! ¿Qué es eso que dijiste antes de "nuestro servidor de RustDesk"?. Anydesk o Team Viewer no necesitan instalar ningún servidor. Sólo un programa en el equipo cliente y otro en el ordenador de la persona que va a dar soporte al usuario. 
Cables

Lo sé, pero el tema es que no puedes hacer una conexión de equipo a equipo a través de internet (para visualizar la pantalla del cliente, por ejemplo) sin una estas dos opciones:

  • Saber su ip pública y que esta ip pública sea accesible a través de internet.
  • Usar un servidor que medie en la conexión entre los dos equipos.

El primer punto es el punto clave. Últimamente están muy de moda las líneas CG-NAT de las que tanto hemos hablado en otros artículos (y que tanto detesto). Este tipo de líneas no tienen ip pública a la que poder mandar una petición, así que tendremos un problema a la hora de acceder a ese equipo de forma directa. Resulta mucho más adecuado que el software de escritorio remoto de ese equipo se conecte a un servidor y que se haga la transferencia de datos con ese servidor mediando entre los dos equipos. Un esquema similar es el que usan todos estos servicios, sólo que el servidor que se usa es la infraestructura de la empresa desarrolladora (Team Viewer, Anydesk o la que sea) en lugar de tener que montártelo tú en tu empresa.

Sí, sí... lo que quieras. Pero yo no necesito montarme un servidor para usar AnyDesk. 
Configurando un servidor

Pues has de saber que la parte de montar un servidor de Rustdesk es completamente opcional. Puedes usar RustDesk sin montarte un servidor, usando los servidores de RustDesk. Sin embargo para mi, ya que existe la opción, es más que recomendable montarse uno.

Para que nos entendamos: puedes dar soporte a un usuario con RustDesk usando los servidores del propio RustDesk (Como haces con AnyDesk o Team Viewer), con lo cual necesitas sólo el programa en el ordenador del usuario y en el tuyo. O también puedes montarte tú un servidor de RustDesk propio para que todo el tráfico pase por tu servidor. En este artículo aprenderemos a montarnos nuestro propio servidor de Rustdesk aunque también aprenderemos a usar RustDesk sin realizar esa instalación.

Ni que decir tiene que montarte tú un servidor propio es la opción ideal siempre que sea factible. Tendremos menos riesgos de que alguien intercepte el tráfico directamente en el servidor y no dependeremos de si un servidor ajeno está saturado de peticiones o no, con lo que si nuestro servidor está bien dimensionado no deberíamos tener nunca problemas de rendimiento. Si lo piensas, para una empresa tener algo así es más que recomendable (y toda empresa que tenga un departamento de informática debería tener alguien que pudiera montarlo sin mayores problemas). No dependes de terceros para un servicio que puede llegar a ser crítico y te garantizas un rendimiento óptimo siempre.

Así que vamos a ver cómo podemos montar este tinglado sin que nos explote ningún equipo.

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